Me gusta cuando el destino llama,
enciende tu chispa,
cambia tu rostro,
y el misterio perfuma tus ojos.
Tu sendero se viste de pétalos,
cada persona gira con una rosa,
y las conversaciones pintan girasoles.
Me gusta cuando el destino llama,
porque te cambia el mundo
y tu cuerpo contesta.
Gira por los cielos y por la tierra,
por la lluvia y por el viento,
escucha al destino que se esconde.
Estarán cerca de esos ojos cafés
o esperándote detrás de esos labios
que entonan dulces palabras.
Y sientes que descubriste
la guarida de tu destino.
Pero lo que más me gusta
de cuando el destino llama,
es que lo invisible grita
y tu corazón escucha.