Sangre de la sangre de mi sangre.
Huesos formados de los huesos que me formaron.
Las cuerdas vocales en nuestras gargantas,
las hojas de yerba mate en nuestras cuencas,
mezcla desgraciada de cielo y tierra,
unidas en las brazas de la indiferencia.
Aliados, contrincantes.
Cómplices, secuaces,
Rivales, adversarios.
Consuelo de los rocíos de pestañas,
causantes de los filos del alma.
Quienes toman la bifurcación contraria.
Quienes se abrazan en el camino de llegada.
Érase una vez, tres que casi fueron cuatro.
Érase una vez, un par de compañeros de cuarto.
Érase una vez, una historia escuchada.
Érase una vez, una historia que fue contada.
Érase una vez, una historia transmitida,
de me moria a memoria,
desde tres perspectivas.