Aikoo

OJOS CAFÉS

Yo no creía en la felicidad,

hasta que llegaste tu con esos ojos cafés,

y me enamoré tal vez, 

sin embargo después.

 

Sentí que los perdía,

y se quedaban escondidos en la melancolíca lejanía,

dejándome en una dulce y lenta agonía.

 

 

Que ahora marchita mi vida día tras día,

quitándome la poca alegría,

que esos preciosos ojos cafés me habían dado,

transformando mis dulces versos en un llanto ya amargado.

 

 

Y ahí estaba yo sola,

buscando el brillo de esos ojos cafés,

que el tiempo me ha robado,

y me ha dejado el corazón quebrado.

 

 

Ahora el silencio es mi único abrigo,

y el eco de tu risa,

 mi triste castigo.

Camino entre sombras de lo que no fue,

con el alma cansada 

y herida la fe.

 

 

 

Pero sin embargo yo sé,

que esos ojos cafés,

siguen ahí,

dentro de un jardín que ya perdí,

quemando lo poco que aún queda de mí.