Me volví a tus ojos
Y me volví a tus ojos cuando sentí perderte
en el preciso instante que descubrí embelesos.
Yo me encerré en tus manos y me encontré en tus besos
de un seguidor sublime que se emociona al verte.
Y me quedé en el borde de la última mirada,
sin más razón que el viento, que me empuja hacia adentro:
soy peregrino y vate del cual no saben nada
porque siguió el camino del esperado encuentro.
Así te voy queriendo sin pausa y sin medida,
con el amor callado de un corazón valiente;
así te voy soñando, como la mar rendida
sueña con ser orilla, piensa con ir al frente.
Y cuando ya no quede, del nombre, ningún sobre,
me volveré a tus ojos sin voz y sin historia;
seré ese amor antiguo, callado, incierto, pobre,
que te cerró las manos y te abrazó la gloria.
Samuel Dixon