Lautaro.sabella79

Born a Born - Capítulo 1.

I

Nació en el Berisso a las 15:45, en el llanto descubrió que tenía dos pies y dos manos, se cruzaban, apenas podía mover los pies pedaleando el aire mientras su padre lo sostenía con una sonrisa, en su vista borrosa veía a su madre relajarse después del esfuerzo milagroso. La partera lo llevó, dejó de llorar y se quedaba quieto, muy quieto, pesaba tres kilos con cuatrocientos gramos, ya tenía el nombre y el apellido, habiendo aprendido a quedarse callado, porque había aceptado su nueva vida, pensaba solo, estaba solo, muy solo. Creció de golpe, había salido de la cuna, de tres kilos pasaba a seis, se hinchaba, la partera envejeció en el proceso, el joven caminó a vestirse, ya venía la ropa preparada y la merienda, los padres prepararon el mate, la madre se le deshinchó la panza en menos de veinte minutos, en un lapso de quince el joven creció considerablemente, los padres saben que el primer año se vive con dieciséis, el alta se dará en menos de tres días. Los jóvenes nacen en fase adolescente, la primera infancia fue erradicada, el mate se toma amargo si o si, y los padres ya no enseñan, porque los jóvenes al nacer ya saben, lo saben todo, incluso más que las anteriores generaciones. Beriso aloja familias desde los años ochenta, fines del siglo XXI, comienzos del XXII cada casa es designada por el Gobierno como refugio del anti tiempo, los jóvenes son vacunados en el segundo año para no sufrir una muerte temprana de vejez acelerada, han dicho que los Acelerados duran menos de siete años, la Tierra hoy vuela más rápido, los días pasan volando tan rápido, que en un pestañeo las arrugas están en nuestra piel, nuestras manos se arrugan y las manchas se hacen notar, esta enfermedad se hace cada vez más visible, a los padres le quedan solo cuatro años, el joven con una indiferencia pregunta por los abuelos “nuestros padres ya no están, han perecido, pero ya lo sabías hijo ¿Por qué preguntás?”, y él a los padres “para asegurar, el tiempo es muy apresurado, no puedo perder el tiempo en este hospital, debo conseguir pareja”. Sin titubear se aleja de los padres, toma un mate y se va, no hay tiempo de dudar, el ciclo sigue, la cultura cambió, no se puede dudar, todo está determinado, una mujer recién nacida en sus dieciséis recién cumplidos, alta de un metro ochenta, ya sabían lo que tenían que hacer, sin duda, sin encarar una charla, ya sabían todo, pero no podían gestar, porque el ciclo comienza a los treinta y dos, y para eso tenía que pasar un año. Hablaban poco, porque todo ya venía incorporado, todas las dudas existenciales resueltas, todo de manual. El joven notó que se apresuró, no era la indicada, esperaba más de ella, solo sabía pensar, y no es todo eso, los pensamientos tienen construcción, y a veces nos destruye un control preestablecido.