Me encanta disfrutar la poesía
lo mismo que disfruto la mañana;
vistiendo con su traje de oro y grana,
de ensueños, su magnífica armonía.
Me encanta disfrutar la sinfonía
del vals, que la pasión febril desgrana,
y adoro contemplar de la genciana
su pétalo que es frágil fantasía.
Del viento su murmullo me embelesa,
admiro del trigal su espiga de oro;
del río, su corriente tan traviesa
igual que al don de vida la valoro:
¡Más nada se compara a su belleza,
que admiro, que deseo y que la adoro!
Autor: Aníbal Rodríguez.