Ingrese a este mundo
desnudo y sin ropaje,
para iniciar en esta vida
un desconocido y largo viaje.
Todo lo que iba conociendo
para mí era un acontecimiento
y cuando uno es un niño
no conoce el aburrimiento.
En la medida en que crecía
eran muchas las emociones
y todo era obedecer
sin poder tomar decisiones.
Con todo lo vivido
en este viaje emocionante,
siempre tenía un motivo
para seguir adelante.
Cuando uno es adulto
tiene una gran experiencia
y para llegar a la vejez
se debe tener mucha paciencia.
Con todo lo aprendido
en el viaje por la vida,
que es como un laberinto
pude encontrar la salida.
Alejandro Díaz Quero
Villa de Cura,06/05/2026.