La noche ha bajado el telón
y aún con el silencio acomodado en los postigos
refulge la luz de esta temprana hora
desenrejando tibiezas de sábanas,
intimidad de cenizas.
Y frente al espejo del alba estoy yo
que enrabietado
he perseguido en la oscuridad pasada
estados de existencia
en una ensoñación prolongada,
buscando en los reflejos araneros de la luna
pinceladas, ascuas,
nuevos abismos
donde dejar tanta crepitación de ausencia.