Andrés DC

Algunas maravillas...

El escaparate reflejaba

más de lo que mostraba.

Cada objeto, perfectamente colocado,

prometía algo

que nunca había estado allí.

 

Entonces se dijo a sí mismo:

Observa, decepciónate y aléjate.

 

Lo hizo.

 

Cada figura, cada detalle,

perdía su encanto al mirarlo de cerca.

Lo que fascinaba desde fuera

apenas resistía la verdad.

 

Se giró, respiró el aire frío de la calle

y siguió andando, más ligero.

 

Había aprendido algo difícil de explicar:

algunas maravillas

solo sobreviven

mientras nadie se acerca demasiado.