Mis huesos se agrietan de indignación
se rompe mi espalda con el peso del oprobio.
Impíos deshonran tu nombre
blasfeman sobre tu gloria;
en sus cabezas quieren portar tu corona,
sentarse en tu trono,
sabiendo que eres fuego consumidor.
No sienten remordimiento,
perdieron el frenillo de tu cuidado,
desconocen la humildad,
el orgullo es su entendimiento.
Hiciste la luz solo con un mandato
dividiste el tiempo a tu señal.
Se creen sabios en sus veredas
mas se acostarán sobre gusanos en el hades.
Nos recuerdas tirados en el polvo
y no mandas catástrofe contra la injusticia;
te has compadecido de nuestra maldad,
en tu Hijo nos revestiste de gracia,
aún así se ponen como tus Jueces,
cuando tú has decidido extenderles misericordia.
Dios el amor es tuyo, yo me quebranto en cenizas;
mi corazón se llena de aborrecimiento a los ídolos.
Pero amo tu camino Cristo, apaciéntame.
Dios corrige a tu pueblo para hacer tu obra,
pon en nuestras bocas palabras justas.
Nos hemos dividido como manada sin rumbo
negociando con tu palabra en los mercados.
Corrige este pueblo Cristo, que es tuyo,
encamina nuestros pasos,
dejar de ser urracas repitiendo palabras vanas.
Mientras hay tiempo para la paz,
inclinados te serviremos.