Definitivamente Siempre Tu
Para mis noches, tus ojos,
faros encendidos en medio del cansancio,
dos luceros tercos que nunca se apagan
aunque el mundo se derrumbe lentamente afuera.
En ellos encuentro refugio,
un sitio donde el miedo pierde nombre
y donde hasta el silencio
parece tener música.
Para mi invierno, tus brazos,
esa patria tibia donde descansa mi tristeza,
el rincón exacto donde el frío se rinde
y la soledad deja de doler.
Tus abrazos no son simples abrazos;
son hogares construidos sin paredes,
son mantas invisibles
capaces de salvarme de cualquier tormenta.
Para mi sed, tus labios,
dulce agua prohibida que siempre necesito,
como quien busca vida en medio del desierto
y encuentra un milagro pronunciando tu nombre.
Tus besos tienen la extraña costumbre
de detener el tiempo,
de volver eterno un segundo
y convertir cualquier herida en algo soportable.
Para calmar mi ansiedad, tu voz,
esa calma que no sabía que existía
hasta escucharte decir mi nombre despacio.
Hay algo en tu manera de hablarme
que acomoda mis pensamientos rotos,
que ordena mis dudas,
que convierte el caos de mi mente
en un lugar donde finalmente puedo respirar.
Para existir, tu sonrisa,
porque desde que apareció en mi vida
todo tuvo más sentido.
Tu sonrisa ilumina incluso mis días más grises,
es la respuesta que nunca encontraba
cuando me preguntaba por qué seguir intentando.
Y es que hay personas que llegan
para cambiar destinos enteros
sin siquiera darse cuenta.
Para mis miedos, tu paciencia.
Para mis caídas, tus manos.
Para mis silencios, tu compañía.
Para mis inseguridades, tu manera de mirarme
como si jamás hubiera estado roto.
Tú has sido el milagro inesperado
que apareció cuando ya no esperaba nada,
la coincidencia más hermosa
que decidió quedarse.
Porque contigo entendí
que amar no es solamente pronunciar “te amo”,
sino permanecer,
escuchar,
cuidar,
elegir todos los días a la misma persona
incluso cuando el mundo pesa demasiado.
Definitivamente siempre tú,
en cada uno de mis planes,
en cada canción que de pronto me habla de amor,
en cada amanecer que quisiera compartir,
en cada sueño donde el futuro tiene tu nombre.
Siempre tú
cuando la vida me sonría
y también cuando intente derrumbarme.
Tú en mis días tranquilos,
tú en mis batallas internas,
tú cuando celebro,
tú cuando necesito refugio.
Porque si algún día me preguntan
qué se siente encontrar aquello que faltaba,
hablaré de ti.
Diré que existen personas
que llegan para completar espacios vacíos
que ni siquiera sabíamos que existían.
Diré que tu amor se parece a la paz,
a un cielo limpio después de la tormenta,
a una canción suave en medio del ruido.
Y entonces entenderán
por qué para mis noches son tus ojos,
para mi invierno tus brazos,
para mi sed tus labios,
para mi ansiedad tu voz,
para mi existencia tu sonrisa
y para complementar lo que me falta…
definitivamente,
eternamente,
irremediablemente,
siempre tú.
—Luis Barreda/LAB
Glendale, California, EUA
Mayo, 2021.