Pensamiento Fugaz
¿Habrá quien, al oír cierta canción,
sienta un frío sin dueño?
Tal vez mi nombre se fracture en la voz
y el tiempo lo borre sin que regrese.
Qué forma rara —y suficiente—:
cruzar como error de la memoria,
no en lo que se guarda —en lo que falla—,
aparecer donde nadie me convoca.
Y aunque el olvido dicte su ley final,
si en alguien regreso —breve, accidental—,
algo de mí quedó mal enterrado
y a veces respira bajo lo olvidado.