Porque para ti represento todo lo que no querías a tu lado.
Lo abominable.
Siempre necesitaba hablar contigo, aunque no quisieras escucharme.
Se que te da vergüenza tan solo tener que mirarme.
No quiero que amanezca, no quiero estar conmigo.
Nadie, soy la que es nadie.
Me siento a salvo en las sombras, porque se que no te importa.
A ti te da lo mismo la luz y la oscuridad, pero cuando se trata de mi, siempre volteas a otro lugar.
Hiciste todo aquello que dijiste que no harías, y la soledad me consumió.
Yo daba mi vida por ti, lo puse todo ante el fuego para solo obtener a cambio nada más que olvido y desprecio.
Y tú dices que no merezco tú amor, y yo respondo ante ti de la misma manera, tú tampoco merecías mi amor.
Se me va de las manos mi vida. Abandonándome a la suerte.
Me dejaste.
Y tengo la mala costumbre de regresar a verte, de hablar contigo en mi mente.
De aferrarme a una vieja costumbre que cada vez pesa más, una que me mata segundo a segundo.
Te quiero, como debería quererme a mí.
Solo debías decirme que no era lo que querías, no debiste lastimarme así. No debiste usarme así.
Ahora no sé quién soy, ni contigo ni fuera de ti.
Gracias, por arruinar mi corazón.
- Mel