Pensé contar la historia, de aquel amor fallido
que un día fuera germen de bellas ilusiones;
bordadas de esperanzas y tiernas azucenas,
cargadas de delirios y cálidas pasiones.
Brillaron esos días con regio colorido
que deja las estelas de tórrido embeleso;
y cubre la existencia de gratas emociones
que guardan el misterio de apasionado beso.
De pronto mi memoria la visitó el olvido
que borra los recuerdos, y evita negras penas;
haciendo que sus cardos perdieran el acceso
que traen las espinas de pérfidas condenas.
Autor: Martha Irene Sánchez
Managua, Nicaragua