Corazón que de amargo te mueres,
por llevarme la sangre, la vida
en el camino la pierdes.
¿Cómo pedirte que lleves
más que la muerte a mis venas,
si la pena es a tu carne
lo que el sol a la luna amarillenta?
Que la luz, corazón, no te envuelva
hasta que en tierra descanses,
corazón de cenizas y sales.