Nathanael Gellibert.

Corazón que de amargo te mueres.

Corazón que de amargo te mueres,
por llevarme la sangre, la vida
en el camino la pierdes.

¿Cómo pedirte que lleves
más que la muerte a mis venas,
si la pena es a tu carne
lo que el sol a la luna amarillenta?

Que la luz, corazón, no te envuelva
hasta que en tierra descanses,
corazón de cenizas y sales.