La mujer gris con sus nervios
grises y su incauto vestido
negro y gris...
Con paredes grises,
con temores raudos
de inseguridades.
La sensación de oscuros
criminales, sobre
umbrales tristes...
Donde vigilantes
y malpensantes
empiezan a hurgar.
La mujer de corazón
tierno, de tiernos
huesos y dolores.
Olores dulces y florales,
su piel tierna, triste,
donde en pedestales le
pide a entidades,
sanación y cambio.
La mujer de lágrimas
grises, días en matices
incoloros, cálido fuego
del pecho, derecho a querer
cambiar situación de tristeza...
La mujer triste, impoluta,
desprendiéndose del gris,
coloreando su tristeza al Sol.
Pretendiendo luz y amor.
Jaher