Reflejo perdido y sin alma,
voz de ecos silenciosos y sin destino.
Dónde empieza y termina todo
peregrinando en el olvido.
Dónde estás, dónde estamos,
vuelo sin alas ya huido.
Por aquí pasó el tiempo,
tejiendo telas y martirio.
Pero del sueño se despierta
y del amor vamos al delirio.
Perdidos en noches sin días,
sin esperanza ni alivio.
Y somos esa inquietud eterna,
que entre flores y hoja seca tiene su nido.
El silencio es la última palabra
y la huella se esfuma entre los caminos.