Estás a un beso
de borrar mi nombre de tus labios,
de convertir mis poemas
en simples letras sin destino,
como si toda inspiración
hubiera nacido únicamente de ti.
Y quizá era cierto,
porque cada verso llevaba tu sombra,
cada rima escondía el eco
de la forma en que me mirabas.
Tus abrazos,
aquellos refugios tibios
capaces de callar tormentas enteras,
hoy son la causa del naufragio,
porque ya no encuentro en mí
al hombre que era contigo.
Y tu mirada…
esa que alguna vez me abrió
universos inexplorados,
será ahora constelación ajena,
mapa de otro viajero
que aprenderá tus silencios.
Pero no moriré por tu ausencia,
no se detiene el corazón
solo porque deja de ser elegido.
Morirá únicamente
la versión de mí
que respiraba dentro de tus brazos,
esa que existía
cuando aún estabas
a un beso de olvidarme.