Horrible es la monotonía
de las horas oscuras
o de los días luminosos,
la vana sombra resplandece
miserable bajo una misma luna,
ausencia del lobo sin nombre
del hombre sin destino.
De esta vida sin retorno
caminamos ciegamente por el sendero
de tristes criaturas
de monstruos silenciosos,
presentes en el círculo hóstil
de oro y fuego.
Muy detrás de los jardines
creemos conquistar el mundo
de las poesías
y sin saber,
secretamos todas las cosas imposibles.
Estrella de soledades
de un mismo ayer hoy siniestro y único,
la bestia roja se parece al hombre
al dios sin rostro.
En la mañana naciente
cuando se encienda el fin
y nuestros nombres sean polvo,
sabré que naceré nuevamente.
Habré de recordar todas tus palabras.