Alek Hine

TU DESEO ES AMOR

 
TU DESEO ES AMOR
(silva)
 
Si deseas su boca
para darte la dicha,
para ver en la Tierra lo divino y sagrado:
los placeres etéreos,
las delicias eróticas;
si también la deseas para besos lascivos,
prolongados y únicos...
 
Y si anhelas en ella,
en sus senos redondos dar sentida expresión
al infante de ayer;
si renacen tus ganas de embocar sus pezones,
extraer de sus pechos
su placer cual si fuese tibio líquido lácteo,
dulce leche nutricia...
 
Si deseas la carne
de los pétalos rojos de su flor inflamada,
lienta vulva flagrante,
y su lúbrico vientre:
el ardor vaginal y su fruto vedado;
con los cuerpos sin trabas y desnuda la piel,
profanar su tabú
con la venus aversa,
y con cero aversión allegar a su fondo,
profundar en el centro de su fruta prohibida,
y, con ojos abiertos
admirando sus curvas,
remontar cual en potra hasta el orbe septeno...
 
Si pondrías tu lengua
en su monte de Venus,
y te allegas despacio a sus labios purpúreos,
agregando saliva
a los jugos vitales de su rosa vetada,
y se mezcla tu aliento
con su aroma de hembra,
y en mitad de su hendija
introduces tu lengua como sierpe reptante
emulando lo fálico.
Si le harías, gustoso, disfrutar de tu boca;
sexo oral complaciente:
prodigarle otro éxtasis
en ardiente arrebato por delicia clitórica...
 
Si la miras en otra
en el acto amatorio y se acrece la lumbre,
y si ansías con ella
trasmutar el ensueño por la fiel realidad:
efectuar sin obstáculos
un vorace seis nueve...,
tal deseo es, entonces, más que fuerza y vigor,
más que ímpetu, nervio,
más que simple atracción por la ley natural.
 
Y, aunque sí contravenga
un precepto específico,
tu deseo por ella 
—un amor integral, sentimiento imperioso
y pasión dominante;
remolino, vorágine,
tempestad, huracán—
es amor inobviable,
aun si fuese contrario al arbitrio de dos.
 
 
martes, 3 de diciembre de 2024