Y pensar que estás
por allí
viviendo,
riendo,
jugando
al tan arriesgado
juego del amor;
mientras te
alimentas,
te vistes
y sueñas.
Y yo aquí,
entre ceniceros
ya llenos
y una habitación que
evoca soledad,
fríos y silencios.
Ya no hay sonrisas,
ya no hay más \"te amo\"
ni besos;
y peor aún:
serás siempre una
extensión,
una función
de mi ya tan inútil
vida,
en la que me será
siempre
imposible volver vivir.