Esperar es un oficio de cristales,
donde el tiempo se mide en lo perdido;
son naufragios en mares de portales
buscando el eco de lo que fue nido.
No es que el amor se muera, es que se queda
como un mueble invisible en la memoria,
una moneda antigua, ya sin rueda,
que aún intenta contar nuestra victoria.
Lo que queda por vivir es este ensayo,
de andar sin el refugio de tu abrigo,
esperando que el alma dé su rayo
y me enseñe a ser paz... aunque no estés conmigo.
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