Me debes una sonrisa
si calmé alguna herida,
si en las noches más oscuras
fui tu luz en la caída.
Solo una sonrisa
por quedarme junto a ti,
cuando el miedo y la tristeza
no te dejan sonreír.
Y las lágrimas amargas
que hoy nublan tu mirar,
como lluvia en tus mejillas
dejarán de resbalar.
Y la pena que en el alma
va dejando cicatriz,
se irá lejos con el viento
cuando vuelvas a reír.
Porque si la vida duele
y te cansas de luchar,
tenderé mi mano firme
para ayudarte a avanzar.
Y si piensas que no hay puertas,
ni una luz en la oscuridad,
abriré nuevos caminos
donde duerme la soledad.
Entonces, suave y despacio,
como brisa al suspirar,
volveré a decirte al oído:
“Me debes una sonrisa”.