Hola, ¿qué tal? ¿cómo te va?
Hace tiempo no hablamos vos y yo…
Te quiero contar
que mi autoestima poco a poco se esfumó.
Que mis pensamientos
me apagan el corazón,
es un vaivén…
vuelvo, bajo, subo
y me pierdo otra vez.
Me encierro en mi mente
sin saber cómo salir,
nunca pensé en escribirte
ni a cantarte así…
Pero yo sé
que esta es mi forma de hablarte,
por eso te canto
para volverte a conectar
con lo que amás de verdad.
Todo está bien…
entiendo lo que estás pasando,
sé que una vez
a tu inocencia la lastimaron
y te quedaste llorando.
Lo sé…
fui yo quien te abrazó en ese cuarto.
Perdonate,
no fue tu culpa ese acto.
Confiaste…
y eso no es malo.
Escuchate,
volvé a vos,
conectá con lo sagrado.
Sé lo que decís…
lo entiendo perfecto,
pero ¿cómo sano
si mi alma está en pedazos?
No quiero seguir,
el corazón me aprieta,
me ahoga despacio…
mi mente me mata en el acto…
Y aún así… seguís acá,
aunque te duela tanto.
Sabés perfecto
que nunca solté tu mano.
Avanzá firme,
que yo voy contigo,
paso a paso…
de la mano.