Dprila

Vacío

Mis brazos olían a bebé anoche,

a talco, a ternura, a algo pequeño descansando sobre mi pecho…

pero estaban vacíos.

 

Tan vacíos que el silencio pesaba más que la madrugada.

Y me quedé abrazando el aire,

como si en algún momento hubiera existido alguien ahí.

 

No sé explicar por qué dolía tanto.

Solo sentía mis brazos hechos para sostener,

para arrullar,

para proteger algo diminuto y frágil…

mientras mis manos no encontraban nada.

 

Y entonces entendí que hay vacíos extraños:

unos nacen por personas que se van,

y otros por amores que todavía no llegan.

 

Anoche mis brazos olían a bebé,

pero mi pecho olían la ausencia