Keiry Diaz

El otoño del alma.

El calor del espíritu perdura

en sueños de amargura,

y la piel grita.

 

Llora el alma sin castigo y con culpa,

con dolor y sin perdón;

pero, aun así, la muerte la acompaña.

 

Hay cierta belleza en las flores de otoño;

sin embargo, el crisantemo se marchita en invierno

y el girasol muere lentamente,

porque la angustia se vuelve eterna.

 

Mi epidermis se desprende.

El licor que emana de mis labios llora,

y el día se convierte en el canto

que no enamora.