EN LA FRONTERA
Nos encontramos cerca de un pueblo
porque huele a urbe pequeña en lontananza,
puede que también mínima, a una porción
estrecha de terreno edificado
sobre un suelo más o menos liso,
firme o arenoso, pero en el fondo rural,
que desempeña esta función
de sustento como con desgana
o en el límite de sus fuerzas.
Todo pueblo pequeño se perdería
si dos o tres años seguidos se arruinaran las cosechas.
Gaspar Jover Polo