La sobra
Nací un día que el aire no quería ser aire.
Me trajeron en un envoltorio de periódico viejo,
con noticias de un crimen que aún no sucedía.
No me busquen el pulso;
soy el error de un sastre que cosió el alma al revés.
Me duele el color del número siete
y este jueves
mordiéndome el cuello
con dientes de hierro.
No soy la hija,
soy el bocado que se le cayó a la nada;
un pedazo de barro con hambre de estatua,
pero que apenas alcanza a ser ceniza.
Nadie me debe nada.
Pago la deuda
de la respiración ajena,
mientras espero que mi sombra
aprenda a estar sola.
Tengo un corazón:
un zapato vacío,
donde un padre sin nombre
se olvidó el rostro.
Si me ven avanzar,
es por inercia de la sangre.
El abismo hoy tiene prisa
y yo soy su único equipaje.
Autor :
© Nelly Cevallos-Liora
9 de mayo al año 2026