Todo se está volviendo cenizas.
El fuego que avivaba nuestro amor se está consumiendo y, de paso, me está consumiendo a mí.
Solo quisiera saber: ¿cómo has seguido tan normal?
O acaso, ¿nunca me amaste de verdad?
Dímelo, amor mío.
Acábame de matar de una vez por todas, y te prometo que las cenizas que queden las aventaré al mar.
Solo dime que me dejaste de amar o que nunca lo hiciste de verdad.