Ave de mal agüero me llaman.
Pero mis plumas negras deleitan tu vista
y acarician tu piel,
recordándote que hasta en la oscuridad
existe suavidad.
¿Traigo mala suerte si cruzo tu camino?
¿O es que mi mirada y mi presencia
te obligan a ver el abismo que llevas dentro?
Pobre humano “coherente”,
tú que no conoces la oscuridad…
Yo camino entre sombras
y en la luz también he visto la mía.
Soy mala…
tan mala como alguna vez fue suave mi alma.