Como látigo
en mano de acero,
con golpe de estruendo,
sin escrúpulo,
la arrancaste de mí.
Muerte implacable,
inevitable,
hoy cosechas
nuestro existir.
No me puedes arrancar
lo que puedo escribir,
amar, sentir, recordar y vivir.
Tiempo de engaño,
tiempo de maldad
Bailas con la muerte
que da la mano;
como un invitado.
Mano de acero,
ni hoy te temo.
Te miro de frente,
te espero tranquilo.
Favor haces sin saberlo,
el engaño se devuelve.
Hay Uno grande que promete,
y Él jamás miente.
También tienes vencimiento;
por hoy tienes el control.
Hoy limitas todo,
invades el vivir,
Mas Uno, es el Mayor
que pondrá fin
también a tu existir.