Nalia

Piedra en mi Zapato

Piedra en mi zapato,

molestia en el andar.

No tengo piedra en mi zapato

y aun así me cuesta caminar.

 

Quizá el problema nunca fue el suelo,

ni las calles torcidas,

ni siquiera los tropiezos.

 

Quizá soy yo

buscando siempre la parte incómoda del día,

guardando las palabras que dolieron

como si fueran reliquias.

 

Tengo la mala costumbre

de acariciar los malos entendidos,

de repetir conversaciones en mi cabeza

hasta convertirlas en heridas.

 

Olvido las manos que sí estuvieron,

las veces que reí sin darme cuenta,

las pequeñas cosas buenas

que pasan en el día.

 

Pero lo que incomoda

hace más ruido.

 

Y termino llenándome los bolsillos

de todo lo que pesa:

miradas, errores, disgustos,

como si sufrir fuera una forma de añorar.

 

No hay piedra en mi zapato.

Solo una mente cansada

empeñada en caminar

mirando únicamente aquello

que lastima y que no me deja avanzar.