Tengo mucha hambre,
dame un poco de tu carne,
me resulta exquisita de una
forma que no te gustará, pero
así es como me gusta coquetear.
Derramé en tu camisa un poco
de vino tinto, lamento haberlo
desperdiciado, es fácil quedarse
mirando tu espectacular torso.
¿Te sientes cómodo en mi regazo?
Porque yo solo me derrito por tu
calor asfixiante, abriendo la ventana
para sentir el viento helado, es
electrizante el tacto de tu cuello.
Permíteme ejercitarme a tu lado,
quiero aprender de ti ¿sabes?, aunque
no prometo ser un ángel, si es que
te molesta lo que soy, si me quedo
te puedo morder.