Dayanara Montalván

Hambre.

Tengo mucha hambre,

dame un poco de tu carne,

me resulta exquisita de una

forma que no te gustará, pero

así es como me gusta coquetear.

 

Derramé en tu camisa un poco 

de vino tinto, lamento haberlo 

desperdiciado, es fácil quedarse 

mirando tu espectacular torso.

 

¿Te sientes cómodo en mi regazo?

Porque yo solo me derrito por tu

calor asfixiante, abriendo la ventana

para sentir el viento helado, es 

electrizante el tacto de tu cuello.

 

Permíteme ejercitarme a tu lado,

quiero aprender de ti ¿sabes?, aunque 

no prometo ser un ángel, si es que 

te molesta lo que soy, si me quedo 

te puedo morder.