Ser madre no siempre es recibir flores, abrazos o palabras bonitas.A veces ser madre también significa llorar en silencio, sentirse cansada, darlo todo y aun así seguir amando con el alma rota.
Hay madres que luchan cada día aunque por dentro estén destruidas.Madres que soportan indiferencia, rechazos y heridas que nadie ve… pero siguen ahí, firmes, porque el amor de una madre nunca se rinde.
Hoy admiro a esas mujeres fuertes que, aun con el corazón cansado, siguen levantándose para cuidar, proteger y amar.
Porque una madre verdadera no abandona, incluso cuando la vida le devuelve dolor.Y eso merece el respeto más grande del mundo.
FELIZ DÍA