Vendrá tu sombra azul por mis vitrales,
como un ciervo lunar bajo la umbría;
y encenderán tus pasos siderales
la espectral procesión de mi agonía.
Te esperaré lo mismo que la altura
aguarda al alba en los cálices de hielo;
igual que un mar antiguo en su clausura
custodia un astro náufrago en el cielo.
Mi corazón -cripta de golondrinas-
arderá bajo el musgo de la ausencia;
mientras deshojan lúgubres neblinas
eucaristías grises de mi esencia.
Te esperaré con ínfulas de arcano,
como espera la esfinge a los desiertos;
y en mi laúd espectral del verano
gemirán los crepúsculos ya muertos.
Porque aun si Dios apaga las estrellas
y el tiempo se derrumba en sus umbrales,
oiré crecer tus pálidas doncellas
de luz, entre mis ruinas funerales.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026