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Por amarte, así, no sabes cuánto, he podido lamentar aquel percance - De la vida (SEGUNDA PARTE)

 

… En el mundo de una pareja,

Este poema está inspirado en un arrepentimiento por engaño fuera de un matrimonio …  

 

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Presenta


Del ciclo de la Vida en Parejas…


Por amarte, así, no sabes cuánto, he podido lamentar aquel percance - De la vida: 

 

“A veces, la vida, dice, la tristeza empieza a notarse,

Al intentar reflejar el alma esos colores que ya no existen.”

 

Ya han pasado varios años de aquel, percance,

No imaginas, cuánto, lo he podido, lamentar,

Quedando en labios el amargor de la derrota,

 

Por mal amor, conocí un día una nueva, flor,

La cual regué clandestinamente, sin libertad,

Hoy que la tengo, arrepentido, no la quiero,

 

Por, no ser de la mejor forma, por manera,

Como pude obtenerla, motivo del engaño,

Ahora nos separa un fracaso y desilusión,

 

Reconozco, haber perdido la buena mujer,

Por otra, cual equivoqué, no valía la pena,

Pero hay cosas, que no podré, ya revertir,

 

De ese fruto clandestino, nació un hijo,

Un inocente que no tiene culpa alguna,

De errores y decisiones por sus padres,

 

Dicen que las historias suelen repetirse,

Así, que Yo lo siento, por amor, pequé,

Ahora pagó en soledad, por ese error,   

 

Cada día que puedo trato ir a la iglesia,

Y arrodillado ante Dios, busco el perdón,

Ese que, por tu boca, nunca lo he logrado,

  

No es posible los versos sean hermosos,

Aunque hay amor, no existe, misma razón,

Verdadera por existencia, para una entrega,

 

Estimo, falta algo más del sentimiento,

Que siempre me hace llorar de soledad,

Sin lograr mis ojos ver todo con claridad,

 

Está el detalle que hace no sentirte libre,

Siendo un preso en vida de tus errores,

Al padecer y no decir a tiempo la verdad,

 

Una verdad callada, hasta que, por lógica,

Debí, develar, cuando fue muy tarde, ya,

Porque el mundo gira y los hijos crecen,

 

No fuese que la misma vida, los uniera,

Sabes bien que juntos tuvimos una hija,

Contemporáneo con ÉL, y eso se ha visto,

 

Ya que no podemos, despertar el alma,

La cual se nos durmió, no despertando,

Reflejando en los ojos la misma mirada,

   

No es lo mismo ver la Luna a la ventana,

Pidiéndole a la misma estrella un deseo,

Que no es fácil al no decirte, te quiero,

 

Que primavera no recuerda el comienzo,

Tenido para nuestro amor, es la distancia,

La que más duele, viéndote ver otro lado,

 

Cuando has sabido al sentir que estoy allí,

Pero mi aroma no te dá, como lo fue ayer,

Hoy en el aire, solo hay tristeza y dolor,

 

La estela dejada simplemente es lágrimas,

Que van cayendo al camino a cada pisada,

Al recordar lo vivido por lo dejado de vivir,

 

Sin poder llenar el breve espacio en mente,

En la cual Tú no estás, habiendo otra mujer,

Del fatal error que comprometió mi pensar,

 

Aun quedan restos de humedad de lágrimas,

Pasadas, que me dejaron huellas marcadas,

Al rostro, sin lograr entregarme como ayer,

 

Han pasado varios años de aquel, percance,

No sabes, cuánto, lo he podido, lamentar,

Al quedar en labios el amargor de la derrota.

   

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Sergio Yglesias García

Caracas, 03/05/2026 05:00 PM