Elias Castellano

LA CANCIÓN DEL VIENTO

 

 

Amor, escuchemos,

es la canción del viento.

 

Cuando en la noche sin luces

vi aparecer tu silueta,

 creí que fuese un lucero

disolviéndose en la niebla.

 

Amor, escuchemos,

es la canción del viento.

 

Qué habrá escondido en las fibras

que van tejiendo los sueños,

y qué esconderán las muertes

en que con ellos caemos.

 

Amor, escuchemos,

es la canción del viento.

 

Puerta, que no abre ni cierra.

Puerta, que no tiene llave.

Cuartos vacíos y oscuros.

¡Puerta que no cruza nadie!

 

Amor, escuchemos,

es la canción del viento.

 

Por entre los campaniles

filtra su blancor la luna,

y donde su luz no alcanza,

revuela una sombra oscura.

 

Amor, escuchemos,

es la canción del viento.

 

¡Enciéndeme los candiles!

Ayúdame que no puedo

abrir esos ventanales

para mirar los luceros.

 

Amor, escuchemos,

es la canción del viento.

 

Los ventanales son ojos,

y los luceros las horas.

Y escalinata es la noche

por donde baja la aurora.

 

Amor, escuchemos,

¿Canta o llora el viento?

 

La aurora baja vistiendo

bello traje de amapolas.

Collares de olivas verdes

y guantes de tierra roja.

 

Amor, escuchemos,

¿Canta o llora el viento?

 

¡La aurora! ¿Quién es la aurora?

Es un bebé muy chiquito

que nace de la penumbra

y de un dolor infinito.

 

Amor, escuchemos

¡Cómo gime el viento!

 

Puso el cristal de la noche

el punto negro a la aurora,

con un caballo azabache

que agita su larga cola.

 

Amor, No escucho más

el viento.

 

Sobre el caballo, un jinete

cabalgando con pasión,

proclama entre las estrellas

que es jardinero de amor.

 

¡Qué silencio, qué soledad

amor mío!

 

Corté la rosa granate

que había en mi corazón,

y poco a poco mi sangre,

perdió su esencia y color.

 

¡Ay amor! 

Como llora en silencio 

el viento.