Ahora pienso tanto en esos días, en esos amores que ya no estarán más, en todo aquello que pensé en un momento, es maravilloso. Hasta que ya no lo fue más, hasta que alguien llego a mi vida y no precisamente para hacerme feliz. Me apago, me hizo creer que no podría realizar mis grandes esperanzas.
No lo entiendo, ahora que lo pienso no se quien fue esa mujer, esa cobarde e invisible mujer que guardo silencio tantos años, que se quedó inmóvil mientras la rompían una y otra vez. Y llegaba el día en que se podían unir los trozos, pero era claro que las cicatrices quedaban ahí y cada vez que se rompía, se iba quedando sin una parte de ella.
Si pudiera volver atrás, quisiera tener a papa otra vez, regañándome por alguna de las tantas travesuras que hacía, me gustaría tener a mis amigas escondiéndonos para no entrar a clases, o caminado de la mano de mis hermanos, que ahora ya no están más.
Esta persona fue como la muerte para mí, me fue matando de a poco hasta ya transformarme en un espectro, en algo que solo complacía a los demás, sin opción de poder negarse para poder frenar las enormes ganas de escapar.
Y hubo un momento que pensé se había acabado, en que creí que ya había terminado y que se acabaría el dolor y de una buena vez sería la niña soñadora que le encantaba escribir, pero no. El tiempo me regreso al principio una vez más y como por arte de magia nuevamente esa persona me destruyo.