M0ra

Décimas

Sueño de agosto, locura:

la triste-alegre velada

de nuestra tarde encantada,

toda pasión y ternura.

Recuerdos que son tortura,

pues ya no es de terciopelo

tu caricia vuelta hielo

y mi alma en pedazos dejas

al decirme que te alejas

como ave al alzar el vuelo.

 

Fueron un cuento tan bello

esas tardes a tu lado,

y ahora un yugo que el hado

ha puesto sobre mi cuello,

pues ya no queda un destello

del cariño que me dabas

ni la ilusión que soñabas.

Y recordar me atormenta

pues la fantasía alienta

a desear que regresaras.

 

“Tenerlo todo contigo”,

Contigo, tenerlo todo.

Dime, cómo, de qué modo…

Llegar a ti no consigo,

necia esperanza persigo

pues, como el aire, inasible

es tu mirada impasible

cuando mi pasión vencida

te llama desde su herida

y te muestras inflexible.

 

“Cristalización de un sueño,

un ángel inmaculado,

irreal por lo inusitado”

son versos de tu diseño

y ahora niegas tu empeño.

Será que ya has olvidado

aquel agosto dorado

y es tu desprecio severo

el atroz dardo certero

que mi alma ha atravesado.

 

Porque nada te conmueve,

impávido como roca,

ni los besos de mi boca

pueden derretir la nieve

que a tu corazón embebe.

Si ante ti me he rendido,

llevando mi pecho herido

a la desesperación

contesta, ¿por qué razón

me relegas al olvido?