Arih

Después del fuego

Después del fuego

 

Hay hombres

que habitan hermoso

solo cuando el mundo desaparece.

Cuando la piel habla

más fuerte que las costumbres,

más fuerte que el aliento,

que los silencios largos,

que los pequeños desencantos

del martes a las ocho de la mañana.

Y entonces te amo.

Te amo

en la respiración compartida,

en el peso tibio de un cuerpo

que por un instante

sí encuentra el mío.

Pero luego vuelve la luz.

La taza en el lavamanos,

la rutina,

los hábitos,

el sonido humano

de alguien demasiado cómodo

dentro de mi espacio.

Y me enfrío.

Como si el amor

solo supiera sobrevivir

dentro del incendio

y no en las horas quietas

donde realmente viven las parejas.

A veces pienso

que no amo al hombre,

sino al portal.

Ese lugar diminuto

donde por unos minutos

mi corazón deja de sentirse solo.

Y después…

cada uno vuelve lentamente

a la distancia

que ya llevaba dentro.

 

Arih