kiry

FLORES PARA TI 🌹🌹🪴🪻 Caminos tapizados de pétalos de rosa. Pétalos que descienden como lluvia suave desde arcos tejidos por rosales de color rojo carmín. En compactas hileras, los bordes del sendero se visten de lirios y nardos, y de sensual jazmín . Una explosión de dulces fragancias envuelve el aire dorado de este mágico jardín. Bajo un cielo de ámbar que derrama luces de miel liquida, sobre este sacrosanto recinto, con pinceladas de añil. Santuario escondido en remoto confín . Esbelto cipres eleva sus ramas hacia el firmamento. Mecido por el viento se mueve como bailarin, al compás de fúnebres acordes de un fantasmal violin. Collares de esmeraldas ensortijados ascienden entre estrellas encendidas de grana y rubí, por columnas esculpidas en brillante marfil. Por la vereda camina, triste y en silencio, una mujer de apariencia delicada y juvenil. Se desliza etérea con paso gentil, entre lapidas vencidas, que asoman tras la hiedra, con tallas de ángeles alados y un pequeño querubín. Se detiene ante una tumba sin nombre, sin losa marmórea, ni placa grabada con foto de perfil. Sollozando se arrodilla sobre el blando suelo musitando para sí: \" La tierra que te sepulta de amargas lágrimas cubrí. Y sobre ella depósito un ramito de alhelí. Pues de mi sangrante corazón brotan... flores para tí.

   

    Caminos tapizados

 de pétalos de rosa.

Pétalos que descienden

 como lluvia suave 

desde arcos tejidos por rosales 

de color rojo carmín.

En compactas hileras,

 los bordes del sendero 

 se visten de lirios y nardos, 

 y de sensual jazmín .

 

Una explosión de dulces fragancias

envuelve el aire dorado

de este mágico jardín.

Bajo un cielo de ámbar

que derrama luces de

 miel liquida,

sobre este sacrosanto recinto,

   con pinceladas de añil.

Santuario escondido 

en remoto confín .

 

Esbelto cipres

 eleva sus ramas 

hacia el firmamento.

Mecido por el viento

se mueve como bailarin,

al compás de fúnebres 

acordes de un

 fantasmal violin.

 

Collares de esmeraldas

ensortijados ascienden 

entre estrellas encendidas

de grana y rubí,

por columnas esculpidas 

en brillante marfil.

 

Por la vereda camina,

triste y en silencio,

una mujer de apariencia 

delicada y juvenil.

Se desliza etérea 

con paso gentil,

entre lapidas vencidas,

que asoman tras la hiedra,

con tallas de ángeles alados

y un pequeño querubín.

 

Se detiene ante

una tumba sin nombre,

sin losa marmórea,

ni placa grabada 

con foto de perfil.

 

Sollozando se arrodilla

sobre el blando suelo

musitando para sí:

\" La tierra que te sepulta

de amargas lágrimas cubrí.

Y sobre ella depósito

un ramito de alhelí.

Pues de mi sangrante 

corazón brotan...

flores para tí.