Javier Julián Enríquez

En que se celebra, con la alegoría del águila, la vigilancia del ingenio en el reposo

De Jove el ave, en majestad dichosa,
ni en el sueño el desvelo desenlaza,
que, por no ser remisa, en su ala abraza
vigilante la tregua perezosa;

 

al grave peso un pie solo se esposa,
y el otro, en vela, el aire despedaza,
si más pierde quien duerme o quien aguaza,
es cifra de una pausa escrupulosa.

 

Yo, de su ejemplo, el ocio desconfío,
pues aun el ocio obliga a la advertencia,
y es ley del alma el cuerdo desvarío;

 

así en quietud milita mi paciencia,
que es cauta lid mi pausa y poder mío:
vencer durmiendo la dormida ausencia.