Pirretráctico

Perplejidades

Existe, cuando menos, una historia,
(acaso menos densa que un estambre),
que no pudo evitar la sed, el hambre
ni su mezquina semblanza de escoria.

El destino dispuso en sus despojos
que el sueño despierte a sus creadores
y que enrede en su tela a las peores
contingencias que dieron a mis ojos.

Por fuera del final o su accidente
convergen otros hechos minuciosos,
que a ti te fueron dados; luminosos
rostros de toda y de ninguna gente.

No así como quien narra, fue que diste
con la suerte de urdir un personaje,
que limita su tiempo y su lenguaje
a otra idea y a otro cuerpo que tuviste.

Sé de ambas: Creación y creadora,
que a la una dio aversión; a la otra, olvido.
De este modo, lo que amé ha envejecido
y no será lo de hoy ni lo de otrora.

De forma vana, tu amor y tu espacio
conjuraron el bronce de mi nombre.
Yo habito el color verde como un hombre
que sabe que se muere muy despacio.

Ya cruz, ya cactus, ya abrigo, ya tierra;
ya mi sola esperanza en \"todavía\".
¿Por qué ahora mi propia analogía
resulta en una esfera que no cierra?

¿Será que mi sueño encierra figuras
afines a la nada? ¿Soy un sujeto
al que la ficción tiene por objeto
y que solo puede hilar conjeturas?

Retorno a la premisa de la tela
y confieso que en dicha desventura,
se traman la razón y la escritura
en la malva elegía de Gabriela.