Elise Beher

El Patio de mi Madre

El Patio de mi Madre

Empecé a pasar por ahí a menudo,
y un día algo atrajo mi atención:
era un pedazo de madera olvidado,
sin aparente belleza ni aplicación.

Transcurrían los días sin detenerse,
y yo de la reliquia me solía olvidar.
Solamente volvía a estar presente
cuando por el patio volvía a pasar.

Descubrí que tenía cierta belleza,
imposible de reconocer al mirarla,
que el tiempo llenó de asperezas,
y mi mente comenzó a restaurarla.

Un día tomé la decisión de rescatarla,
pero, teniendo recursos muy escasos,
con solo tres colores, al transformarla,
fue glorioso hacer renacer su ocaso.

A ese pedazo olvidado de madera
lo relaciono con la vida de mi madre,
que ahora, acabada y avejentada,
no deja ver la belleza que la adornaba.

Desde un lugar por el tiempo designado,
ella observa el devenir de los que ama.
Y cuando recibe el cariño tan deseado,
sus ojos reflejan la belleza de su alma.

Elise Beher©®

05/09/2026