O. B.

Me costó soltarte

Hace tiempo
que no escribía nada.

Honestamente,
ya no me había sentido inspirado
para escribir acerca de ti.

No puedo asegurar
si esta sensación
es buena o mala…

solo sé
que ya no te pienso tanto.

Ya no apareces
en mis sueños.

Ya no siento la necesidad
de revisar tu última conexión,
ni de ver tus estados.

Al fin pude borrar nuestro chat.

Y ya no reviso nuestras fotografías,

ni los recuerdos
que todavía guardo
en mi caja especial.

Estoy aprendiendo nuevas canciones
que ya no me recuerdan a ti.

Hago nuevas actividades,

y trato, poco a poco,
de mejorarme.

Si alguna vez lees esto,

espero que no pienses
que fue fácil soltarte.

Me costó soltarte…

y mucho.

Me costaste lágrimas,
sudor,

burlas de los demás,

gritos ahogados
en mi almohada,

noches de insomnio…

y noches
donde el exceso de alcohol
no se sentía como exceso,

sino como algo necesario

para hacerte desaparecer de mi mente,

aunque fuera
por unos instantes.

Y aunque sigo aprendiendo
a vivir sin ti,

no puedo mentirme.

Los días que pasé contigo

hicieron más bonita
mi vida.