El corazón explota de nostalgia.
Tu recuerdo vive en mí.
Le pedí a Dios
que me ayudara a no caer.
Y viniste.
Me abrazaste
como hace años no me abrazaban.
Por un instante
volví a ser niña.
Cuando desperté,
mis ojos miraban destellos,
mi garganta estaba seca
y mis manos en el pecho.
Luego entendí
que la niñez también es un lugar
al que a veces se vuelve
cuando el alma necesita abrigo.
Unos dicen que era mi conciencia.
Yo digo que eras tú.
Aunque ya no estés,
sigues en el aire,
en el día
y en la noche.