Cesar Curiel

El otro yo

 

En ocasiones me da
por hilar el silencio
con las manos
construir ecos que vayan
recorriendo las coyunturas
de los tantos almanaques 
que cuelgan de mis paredes
blancas y sucias,
sentado en el banquillo
de siempre
observo mientras bebo
largos trazos de mar
y caminos que borró
la amnesia,
me da pena la tontedad
que almacena 
la arena con cada gesto
llenando de reliquias
el cuerpo
y la sintaxis de una lengua
entumida
por el tiempo.