Pensar es lo más majestuoso de la vida.
Y aun así, quizá ni siquiera sea
el propósito de la existencia misma.
Leo, escucho e investigo,
y después de todo
siempre nos veo tan chiquitos.
Que si la física cuántica,
que si la filosofía,
que si cualquier otro nombre
que damos por cierto.
Y ves tanta vida,
o lo que uno cree que es vida,
Inmerso en su impulso.
Miles de años de evolución
para aceptar vocalizaciones,
nombrar una misma cosa,
y ni siquiera así
ponernos todos de acuerdo.
Si la inmensidad de la realidad es cierta,
y es tan vasto el panorama,
qué gracioso sería
que toda la ciencia,
la política,
los sentimientos
y todo lo que tomamos tan en serio
sean apenas una vacilada.
Por eso, vivan los dioses de los viejos,
viva la nostalgia por nuestros muertos,
viva el amor de la familia,
vivan los amigos de la primaria,
viva el romance de secundaria,
vivan las ideologías políticas
y todo aquello genuino
que creemos
cuando así lo queremos.
Si todo esto es mentira,
pero alguna vez se sintió real,
basta y sobra
para hacer poesía.