Puro Dolor
Es una lástima el no verte la última vez. Quise despedirme de ti así como la primera vez, juntos y alejados de todos, pero aquí está mi último mensaje y no espero que respondas.
Quiero que sepas algo antes de que el silencio cierre todo lo que alguna vez fue: a tu lado, el tiempo parecía mi enemigo, siempre a toda prisa, sin dejarme contemplar y apreciar tu presencia.
Junto a ti descubrí una felicidad tan simple y tan profunda que todavía me cuesta creer que fue real. Gracias por cada instante, por cada mirada que compartimos a medias, por cada palabra que nunca dijimos pero que igual entendimos.
Gracias por los recuerdos que me diste, por lo que vivimos sin planearlo, por ese beso que me regalaste en mi cumpleaños… fue, sin exagerar, uno de los regalos más hermosos que he recibido en la vida, porque vino de ti.
Lo mejor de mí tú lo sacaste y aunque nuestro tiempo fue corto, yo podría jurar ante Dios que coincidir contigo fue lo mejor que le pudo pasar a mi vida.
No sé si tú lo notaste, pero llegaste justo cuando mi corazón estaba completamente destrozado y no tenía muchas esperanzas en este mundo. No sé cómo lo hiciste, ni yo mismo me di cuenta, pero con tu dulzura fuiste reparando cada pedazo con una suavidad que nadie más había tenido conmigo.
Y ahora sé que puedo empezar de nuevo con un corazón entero. No será para cualquiera, eso lo tengo claro, porque siempre que piense en lo bueno, en lo lindo de mi vida, en lo que me hizo creer otra vez, inevitablemente pensaré en ti.
Me quedo con tu sonrisa, esa que guardé como un pequeño regalo de Dios. Me quedo con la tranquilidad que sentía a tu lado, con la certeza de que había encontrado a alguien que llegó sin avisar y aun así tocó lo más profundo de mí.
Gracias por cruzarte en mi camino aunque no fuese para quedarte. Gracias por lo que fuiste, lo que significaste y lo que despertaste.
Espero que nunca olvides los buenos momentos. Siempre tendremos la certeza de que alguna vez fuimos algo bonito en la vida del otro, porque yo siempre lo creí así.
Estaré siempre agradecido por haber escrito junto a ti unas páginas en el libro de lo que llamamos vida y que, pase lo que pase, jamás olvides que en este rincón de la historia que compartimos siempre habrá alguien agradecido por haberte conocido.
Pero en mi memoria siempre llevaré la versión de ti que me hizo tan feliz.
Se terminó, sí, pero te seguiré llevando aquí, en un rinconcito del corazón, donde siempre seremos todo lo que nunca logramos.
Sigo confiando en que la vida y el destino aún tienen preparado algo mejor, una última vez. Y cuando por fin nos ponga frente a frente, que sea para abrazarnos sin miedo y empezar donde alguna vez tuvimos que detenernos.