HASTA EL ÚLTIMO DÍA
Quédate conmigo amor…
aunque el tiempo cambie la piel…
yo voy a seguir aquí…
Déjame ser tu abrigo
cuando el frío llegue sin avisar,
cuando la vida nos vuelva lentos
y cueste un poco caminar.
Déjame cuidar tus noches,
acomodarte el corazón,
hacer del silencio una casa
y del amor una canción.
Si un día tus manos tiemblan,
las voy a sostener…
porque contigo aprendí
lo que significa querer.
Hasta el último día,
hasta el último adiós,
voy a cuidarte la vida
igual que me cuidas vos.
En la salud o en la herida,
en la tristeza o el sol,
si tú no puedes conmigo
yo cargaré tu dolor.
Hasta el último día,
aunque envejezca la voz,
quiero dormirme en tus brazos
mirando el mismo reloj.
Si la enfermedad nos toca
y la noche parece caer,
voy a encenderte esperanza
aunque me cueste también.
Y si soy yo quien se apaga,
si ya no puedo seguir,
déjame en tu regazo lento
como el mar antes de dormir.
Porque el amor verdadero
no sabe retroceder,
se queda cuando el mundo
ya no tiene nada que ofrecer.
Hasta el último día,
hasta el último adiós,
voy a cuidarte la vida
igual que me cuidas vos.
En la salud o en la herida,
en la tristeza o el sol,
si tú no puedes conmigo
yo cargaré tu dolor.
Hasta el último día,
aunque envejezca la voz,
quiero dormirme en tus brazos
mirando el mismo reloj.
Y cuando falten palabras…
quédate cerca de mí,
que hay amores que no mueren
aunque el cuerpo diga “sí”.
Hasta el último día,
hasta apagarnos los dos,
voy a seguir pronunciando
despacio tu nombre, amor.
En la salud y en la pena,
en cada invierno feroz,
si la vida nos separa
que nunca separe la voz.
Hasta el último día…
hasta el último los dos…
quiero quedarme contigo
aunque se detenga el reloj.